¿SOMOS REALMENTE SOSTENIBLES CON NUESTROS EVENTOS?
Cuando hablamos de sostenibilidad en los eventos seguro que lo primero que te viene a la cabeza es el ecologismo (reducir residuos, apostar por materiales reciclables, cuidar el consumo energético, etc.)
Pero la realidad es que la sostenibilidad en un evento va mucho más allá. Tiene que ver con cómo se diseña, cómo se produce y, sobre todo, con el impacto que deja. Un evento se considera sostenible no solo porque reduce su huella ambiental, sino porque es capaz de mantenerse coherente en todas sus decisiones... porque cada decisión cuenta. Desde el formato del evento hasta la elección del espacio, los proveedores o la duración. Apostar por formatos más flexibles, optimizar tiempos o reducir desplazamientos innecesarios también forma parte de una visión más sostenible.
No se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor.
El espacio es más que el lugar del evento, es parte activa del impacto del evento.
Recintos con luz natural, con sistemas eficientes, con equipos que conocen la operativa de eventos y que optimizan recursos sobresalen por aplicar mecanismos que revierten en un evento sostenible.
Pero también lo hacen aquellos que entienden la sostenibilidad desde la adaptabilidad: espacios versátiles, que permiten diferentes configuraciones sin necesidad de grandes producciones, reduciendo así costes, tiempos y recursos.
Cuando hablamos de sostenibilidad, muchas veces olvidamos algo esencial: que los eventos sean accesibles para todas las personas.
Porque no hay sostenibilidad real si no hay inclusión.
Diseñar un evento accesible implica pensar en todos los asistentes desde el inicio. En cómo llegan, cómo se mueven por el espacio, cómo viven la experiencia. Accesos sin barreras, señalética clara, espacios adaptados, contenidos comprensibles… y también una mirada más amplia: diversidad, inclusión y representación.
Se trata de cumplir con lo necesario, y además de crear entornos donde cualquier persona, independientemente de sus capacidades, origen o contexto, se sienta parte del evento.
Y aquí, de nuevo, el venue juega un papel clave.
Salas y lugares preparados, accesibles y pensados para acoger a todo tipo de públicos no solo facilitan la organización, sino que elevan la calidad del evento y lo hacen realmente coherente con el momento actual.
Si nos imagináramos un semáforo como ejemplo para medir el grado o niveles de sostenibilidad de por ejemplo distintos festivales del panorama musical, se vería así con este ejemplo:
ROJO - El Festival cuenta con pocas o ninguna medida de sostenibilidad.
AMARILLO - El Festival cuenta con alguna, pero pocas medidas de sostenibilidad.
VERDE - El Festival tienen muchas medidas de sostenibilidad, aunque hay posibles mejoras.
Después de consultar las páginas web y las acciones de festivales como Sónar festival en Barcelona, Pirineo Sur en el Valle de Tena (Huesca) y Coachella en el desierto de Colorado, podemos utilizar esta métrica como ejemplo:
SEMÁFORO ROJO: Coachella
Generación masiva de residuos: Se estima que Coachella genera un promedio de 106 toneladas de residuos al día.
Huella de carbono por transporte: Cientos de miles de personas viajan desde todo el mundo al Valle de Coachella, principalmente en avión y automóvil, lo que genera emisiones de carbono masivas.
Cultura de moda desechable: El festival promueve el uso de atuendos de "moda rápida" que a menudo se usan una sola vez, contribuyendo al problema de residuos textiles.
SEMÁFORO AMARILLO: Sónar Festival
Eliminación de plásticos y materiales de un solo uso: Han eliminado el 90% de los plásticos de un solo uso, utilizando materiales 100% compostables y reciclables, y ofrecen alimentos de kilómetro 0. Todos los excedentes alimentarios se donan a ONGs y los productos llegan por parte de todos los proveedores en envases como cristal retornable, tetrabriks reciclables o duo-tank.
Comida y bebida: El festival elige productos locales y de temporada, y ha aumentado las opciones plant-based. La vajilla, cubiertos y servilletas tienen el sello ‘’Ok home compost’’ para ser reciclados en abono a través de empresas especializadas como Abono km0.
Movilidad: El 90% de sus proveedores son locales reduciendo el impacto de transporte y apoyando la industria de Barcelona. En términos de movilidad, Sónar de día y de noche son fácilmente accesibles en transporte público, bicicleta o a pie. Además, con la entrada al festival, dan descuentos de un 25% en la tarjeta de transporte “Hola Barcelona Travel Card”.
SEMÁFORO VERDE: Pirineo Sur
No está permitido el acceso con vehículos particulares durante las horas de conciertos para evitar la circulación masiva y garantizar la seguridad de las personas viandantes.
En cuanto a las personas con movilidad reducida que hayan comprado la entrada correspondiente, reciben un mail con las indicaciones específicas para su acceso y transporte, que es hasta las inmediaciones de la zona destinada a ellos.
Espacio BALORE, un lugar para informar, sensibilizar y actuar sobre temas que nos importan.
Punto VIOLETA: para la sensibilización y contra el acoso y la violencia sexista.
Punto ARCOIRIS: para afianzar su compromiso con el colectivo LGTBIQ+.
Punto VERDE: medidas medioambientales como movilidad, reducción de residuos y el vaso reutilizable reciclado.
Punto SOCIAL: convierten el importe de cada vaso (1€) en una donación íntegra para el Banco de Alimentos de Huesca.
El grado de sostenibilidad de un evento viene determinado, en muchas ocasiones, por normativas como la ISO 20121. En otras, es un sistema de gestión propio —que abarca la planificación, ejecución y evaluación del evento— el que permite reducir impactos negativos y potenciar los positivos, asegurando así una aplicación coherente y constante en el tiempo.
La reflexión que planteamos hoy invita a una mirada honesta hacia nuestro propio rol como profesionales del sector —event managers, espacios, proveedores y colaboradores— para valorar el nivel de exigencia que aplicamos en todos aquellos aspectos no regulados y que dependen únicamente de nuestra convicción, nuestro empeño y nuestra voluntad. Porque, al final, se trata de crear eventos que no solo impulsen el valor reputacional de nuestros clientes, sino que también cooperen y defiendan un propósito más amplio: la responsabilidad compartida.